CONTACTO

pedrolupi@hotmail.es

LA BÚSQUEDA DE SENTIDO

La primera expresión de la inteligencia espiritual es el acceso y uso del SENTIDO, visión y valores para pensar y tomar decisiones responsables. La inteligencia espiritual nos lleva a la totalidad y nos da nuestra integridad moral. Es el corazón de las inteligencias. La inteligencia del Ser profundo. La inteligencia transformadora que nos impulsa a la iluminación espiritual.

Saber responder a las preguntas más fundamentales de la vida, las que se refieren al sentido de la existencia ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos? para los que somos cristianos la respuesta es muy clara: Dios. Pero tenemos que hacer un recorrido en nuestra vida espiritual para lograr que esta respuesta sea realmente profunda y sincera, que nos sirva para la vida, es entonces cuando somos realmente inteligentes espirituales. El sentido cristiano de la vida es por amor a Dios, pasar por la vida haciendo el bien, amando a Dios en el prójimo. Esto supone una visión de eternidad en la vida... pasar por aquí mirando allá... con los ojos en lo alto, sin apegarse demasiado a lo material.

San Agustín nos enseña que la vida humana no se limita a satisfacer nuestras necesidades y deseos materiales y emocionales. Podemos tratar de encontrar el valor de nuestra vida en un sano sentido de autoestima, adquiriendo más educación y desarrollando nuestros talentos; incluso uno puede tratar de llenar el vacío leyendo una buena novela o viendo películas interesantes. Pero, aún así, algo nos falta. La cuestión del sentido no es solamente una cuestión de religión, sino que en ella se juega la vida humana; toda vida humana, con su razonabilidad, sus experiencias y las relaciones que establece entre las personas.

 El sentido de la vida es, en definitiva, el significado, la orientación y la finalidad que una persona da a todo lo que compone su vida. Para ser feliz es necesario encontrar el sentido de la vida. La fe nos da una respuesta a la pregunta acerca del sentido, aunque no haya una respuesta que valga por igual para todos. Cada uno deberá buscarle sentido a su vida en diálogo con Dios. El sentido de la vida del cristiano arranca de una certeza fundamental: sentirse amado por Cristo. El objetivo último  que todo cristiano debe perseguir en su vida  es el de la unión con Cristo. Y cuando esto sucede todo trasciende y se hace nuevo. Todo tiene sentido, incluso el dolor y el sufrimiento, el fracaso y la muerte.


¿Cómo ando de sentido? ¿Qué da sentido a mi vida? ¿Qué sentido quiero dar a mi vida? ¿Cuál es mi misión en esta vida? ¿Con qué quiero comprometerme? ¿Qué cosas sé hacer bien? ¿Cuáles son mis capacidades? Ahora ya no te preguntes más por el sentido; simplemente siéntelo y hazlo consciente.

2 comentarios:

  1. Me ha parecido precioso y llega al corazon este texto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días. La finalidad de este Blog desde el principio ha sido para ayudar a la reflexión y a profundizar en lo emocional y espiritual que todos tenemos. Me alegra que te haya gustado. Un abrazo

      Eliminar